Por el Dr. Joan Such Mújica — Director de Clínica Dental Such, Valencia
Respiro hondo antes de decirte lo primero, porque es lo que de verdad te preocupa: si se te ha caído o se te mueve la corona, lo más probable con diferencia es que el implante siga perfectamente integrado en el hueso. Lo que suele fallar es la pieza que va encima, o el tornillo que la sujeta. No es lo mismo, y el pronóstico no se parece en nada.
Dicho esto, no lo dejes pasar. Avísanos el mismo día, aunque no te duela.
Un implante son tres piezas, no una
Esta es la parte que casi nadie explica en la primera visita y que lo aclara todo. Lo que tú llamas «el implante» son en realidad tres cosas distintas, y la FDA lo describe exactamente así:
- El implante propiamente dicho. El tornillo de titanio que va dentro del hueso, en el lugar de la raíz. No se ve.
- El pilar o aditamento. La pieza intermedia que atraviesa la encía y sirve de base.
- La corona. El diente que ves y con el que masticas.
Cada una puede fallar por su cuenta. Y aquí está la buena noticia: la de abajo, la que va en el hueso, es justamente la que menos falla. Si quieres ver cómo encaja cada pieza desde el principio, lo explico paso a paso en cómo colocamos los implantes dentales, fase por fase.
Lo más probable: el tornillo se ha aflojado o la corona se ha descementado
Las coronas sobre implante se sujetan de dos formas: atornilladas o cementadas. Y cada una tiene su avería típica.
Si es atornillada, lo que suele ocurrir es que el tornillo pierde tensión y la corona empieza a bailar. Si es cementada, lo que ocurre es que el cemento cede y la corona se sale entera. Las revisiones sistemáticas lo confirman: las cementadas pierden retención bastante más a menudo que las atornilladas, y las atornilladas tienen algo más de desconchado de la cerámica.
¿Es raro que pase? No lo es. En coronas unitarias, a los cinco años se describe alrededor de un 4,6 % de aflojamientos del tornillo y un 4,3 % de pérdidas de retención de la corona; otras series sitúan el aflojamiento bastante más arriba. Es la complicación mecánica más frecuente de los implantes, y en la inmensa mayoría de los casos se resuelve en la clínica sin tocar el implante.
Cosa distinta es que el tornillo se fracture. Eso es mucho más raro —en torno al 0,2-0,4 % a cinco años— pero técnicamente más exigente, porque hay que extraer el fragmento de dentro del implante sin dañar la rosca interna. Es una de las razones por las que insisto tanto en que no se manipule en casa.
¿Se mueve la corona o se mueve el implante? Es la pregunta clave
Si la corona se mueve pero notas que la base está firme, casi siempre estamos en el escenario bueno: tornillo o cemento.
Si lo que se mueve es todo el conjunto, con la encía alrededor, la cosa es distinta. La movilidad del propio implante apunta a que ha perdido su unión con el hueso, y eso sí cambia el plan de tratamiento. Es poco frecuente —los fracasos tardíos se sitúan en el rango del 0,5 al 7,8 %— pero hay que valorarlo cuanto antes.
Y aquí viene lo importante: esa diferencia no la puedes establecer tú en el espejo. Yo tampoco por teléfono. Hace falta explorarlo y, casi siempre, una radiografía. Lo que sí dice la FDA sin matices es que, si el implante se nota flojo o duele, hay que decírselo al dentista de inmediato. Si quieres profundizar en el resto de complicaciones posibles, las repaso una a una en los problemas más habituales de los implantes dentales.
Qué NO hacer (esto es lo que más daño hace)
Todo lo que sigue lo he visto llegar a consulta, y cada uno de estos gestos convierte un problema sencillo en uno caro.
- No la pegues con pegamento. Ni cianoacrilato, ni adhesivos domésticos, ni nada que no sea un producto sanitario de uso intraoral. Los centros de información toxicológica advierten de que estos adhesivos polimerizan de inmediato con la humedad de la boca y se adhieren a mucosa, lengua y dientes.
- No la recementes con un kit de farmacia. Esos kits están pensados para coronas sobre diente natural. En un implante puedes estar sellando encima un tornillo aflojado o roto, y taponar el acceso que necesitamos para resolverlo.
- No intentes apretar el tornillo. No es cuestión de fuerza: los fabricantes especifican pares de apriete concretos, del orden de 15 a 35 N·cm según el componente, que se aplican con destornillador específico y carraca dinamométrica calibrada. Apretar «a ojo» es la forma más directa de fracturar el tornillo.
- No te la vuelvas a colocar tú para salir del paso. Una corona mal asentada es un cuerpo extraño suelto en la boca.
Qué hacer mientras llegas a la consulta
- Guárdala. Si la corona ha salido entera, guárdala limpia y seca en una cajita y tráetela. Muchas veces se puede reutilizar.
- Llama el mismo día. Aunque no duela y aunque puedas comer.
- Si no aparece, dínoslo. Una corona o un tornillo que desaparecen pueden haberse tragado o, más raramente, aspirado. La literatura sobre cuerpos extraños en odontología es clara: si hay material perdido y no se encuentra, procede un estudio radiográfico, y la sospecha de aspiración se trata siempre como una urgencia médica. Si notas tos persistente o dificultad para respirar, acude a urgencias.
¿Es una urgencia?
Voy a ser honesto en vez de alarmista. Un descementado no figura entre las urgencias dentales que define el Consejo General de Dentistas, que reserva esa categoría para la inflamación importante con signos de alarma, el sangrado severo, el traumatismo con dolor intenso y el dolor dentario que no cede con medicación.
Así que no: no es una urgencia vital, y no tienes que ir corriendo a un servicio de guardia de madrugada. Pero sí necesita cita en días, no en meses. Y hay tres excepciones que sí cambian las cosas: dolor intenso, inflamación o sospecha de que te hayas tragado o aspirado la pieza.
Por qué ha pasado
La causa que más veo, con diferencia, es la sobrecarga. Y detrás de la sobrecarga suele estar el bruxismo. No es una impresión mía: en pacientes bruxistas se han descrito tasas de aflojamiento de tornillo claramente superiores, y las revisiones sobre bruxismo e implantes hablan de un riesgo varias veces mayor de complicaciones protésicas: fracturas de componentes, aflojamientos, fracturas de estructura.
También influyen el diseño de la prótesis (los tramos en voladizo largos son un clásico), la angulación del pilar y, sencillamente, los años. Y ahí va el dato que más me gusta explicar en consulta.
El implante y la corona no envejecen al mismo ritmo
Cuando alguien me dice «pero si esto era para toda la vida», le enseño estas dos cifras. En prótesis fijas sobre implantes, a los diez años sobrevive alrededor del 93 % de los implantes, pero solo en torno al 80 % de las prótesis que van encima.
Eso significa que el tornillo del hueso y el diente que ves no duran lo mismo, y no tienen por qué durarlo. La corona es la pieza recambiable del conjunto: se desgasta, se descementa, se desconcha y, llegado el momento, se sustituye, igual que cualquier otra de las prótesis dentales que hacemos en la clínica. Que haya que renovarla a los diez o quince años no es un fracaso del tratamiento; es mantenimiento. Es exactamente lo que intento explicar cuando comparo un implante dental con un puente, y lo que hay detrás de varios de los mitos que circulan sobre los implantes dentales.
Cómo evitar que se repita
El Consejo General de Dentistas insiste en que las revisiones periódicas y el seguimiento de los implantes colocados son primordiales, y el consenso internacional añade dos cosas: que el mantenimiento sirve precisamente para detectar pronto las complicaciones mecánicas, y que a todo portador de implantes conviene evaluarle el bruxismo.
Traducido a la práctica: un tornillo que se afloja y se detecta en revisión se reaprieta en cinco minutos. Ese mismo tornillo, seis meses después, puede haberse fracturado. Por eso los implantes que colocamos en nuestra clínica de Valencia llevan siempre un calendario de revisiones detrás, ajustado al riesgo de cada paciente.
Preguntas frecuentes
Si se me cae la corona, ¿he perdido el implante?
Casi nunca. Lo habitual es que haya fallado la unión entre la corona y el implante: un tornillo aflojado o un cemento que ha cedido. El implante, que es el tornillo integrado en el hueso, suele seguir perfectamente. Solo la exploración clínica y una radiografía permiten confirmarlo.
¿Puedo pegar la corona del implante mientras me dan cita?
No. Los adhesivos domésticos no son productos sanitarios de uso intraoral y se adhieren de inmediato a mucosa y lengua. Los cementos de farmacia están pensados para coronas sobre diente natural: en un implante pueden sellar por encima un tornillo aflojado o fracturado y bloquear el acceso necesario para repararlo.
¿Es urgente ir al dentista si no me duele?
No es una urgencia vital: el Consejo General de Dentistas no incluye el descementado entre las urgencias dentales. Pero sí requiere cita en días. Hay tres excepciones que sí obligan a consultar de inmediato: dolor intenso, inflamación o sospecha de haber tragado o aspirado la pieza.
¿Por qué se afloja el tornillo de un implante?
Por sobrecarga, sobre todo. El bruxismo es el factor mejor documentado: los pacientes que aprietan presentan tasas de aflojamiento claramente superiores. También influyen el diseño de la prótesis, los tramos en voladizo, la angulación del pilar y el tiempo que lleva la restauración en función.
¿Cuánto dura la corona de un implante?
Menos que el implante. En prótesis fijas sobre implantes, a los diez años sobrevive alrededor del 93 % de los implantes frente a en torno al 80 % de las prótesis que van encima. La corona es la pieza recambiable del conjunto, y renovarla con los años forma parte del mantenimiento normal.
Si te ha pasado, no le des vueltas: guárdala y llámanos. En Clínica Dental Such llevamos desde 1988 colocando y manteniendo implantes en Valencia, y este es de los problemas que casi siempre se resuelven en una visita. Puedes pedir cita aquí o llamarnos al 963 525 650.
Dr. Joan Such Mújica
Director de Clínica Dental Such, Valencia





